Cosmética natural, texturas agradables, aceite de almendras elaborado artesanalmente que aporta todos los beneficios de la naturaleza... y como resultado: una piel despierta, iluminada, hidratada y muy cuidada.
La historia: Miriam Salas, una joven amante de la naturaleza, libre y responsable, en un momento concreto de su vida sintió la necesidad de que tanto su vida personal como la profesional estuviesen dirigidas hacia un mismo objetivo, respetar las necesidades y ser consecuente con su manera de ver las cosas. Fueron años en los que todo pasaba muy rápido, estrés, presión, desbordamiento, frustración, miedo. Un día decidió poner punto final, respirar, y tomarse un tiempo para encontrar la dirección correcta. "Así fue como reaprendí a escucharme y a respetarme como persona. Luego cuando todo estaba en calma, cuando llevaba una larga temporada sin que pasase nada más allá de lo cotidiano, empezaron a llegar ideas" Ideas que, en 2018, se transformarían en Amelé para, tras una temporada, pasar a llamarse Alme. "Sabía que quería emprender un proyecto en el que cupiese mi vida personal y la profesional, yo ya llevaba bastante tiempo trasteando con la cosmética natural, y como en mi familia siempre se ha cultivado el almendro, me surgió la idea de probar a hacer aceite con las almendras de mi familia. Empecé sintiéndome culpable porque estaba en el paro e iba a gastarme mis ahorros en una prensa que necesitaba para hacer las primeras pruebas, pero tenía seguridad así que lo hice.Tras las primeras pruebas el resultado fue fantástico, debido a la frescura del fruto y al proceso tan artesanal por el que se extrae el aceite, era de la mejor calidad que yo había conseguido encontrar, esto me animó un montón a continuar" recuerda Miriam








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